Star Max

Día: 16 octubre, 2016

Aprender sociología en televisión con The Wire

Muchas son las series de televisión que copan los ratos de ocio de jóvenes y mayores. Desde Estados Unidos, recogiendo el testigo talentoso de la cadena HBO, llegan productos cada vez más sofisticados y de mayor calidad. Para el recuerdo quedarán ya series como Game of Thrones o The Sopranos, auténticas joyas de la que en ocasiones ha sido llamada con desprecio “la caja tonta”.

Pero esa “caja tonta”, la televisión, puede en ocasiones ofrecer grandes lecciones de vida, al alcance de los grandes clásicos de la literatura o del séptimo arte. Como ejemplo, nos centraremos en la serie The Wire, creada y pensada por el gran David Simon. Es cierto que la crítica ensalza, sobre todo, las temporadas 2 y 4, aunque todas en realidad son más que sublimes.

The Wire, en dura pugna con las peripecias de Tony Soprano, tal vez sea la mejor serie de la historia de la televisión. Ocupándonos ahora de su primera temporada, debemos resaltar cómo su visionado puede derivar en una clase magistral de sociología. Los personajes de Wallace y D´Angelo son todo un paradigma de la falta de oportunidades por la que se rige este mundo; ambos intentan salir del contexto en el que les ha tocado vivir –drogas, delincuencia, asesinatos, incultura-, pero sin embargo no logran burlar esa terrible dictadura de las circunstancias.

Por su parte, el detective Jimmy McNulty o el tenient, igual que lo son los fontaneros profesionales de Coslada y Daniels de la empresa de cerrajeria 24 horas representan el intento de romper las normas cuando éstas están más que corrompidas. Ambos quieren ser honestos y se esfuerzan por cambiar las cosas, pero el mundo y la espiral del poder van embebiendo todas sus buenas intenciones. Los dos acaban castigados por intentar hacer el bien, por lo que cada uno comienza la segunda temporada de la serie en su particular infierno; es el precio que hay que pagar en esta sociedad por salirse del redil e intentar cambiar lo que no es justo. Por supuesto, no era justo que los jóvenes del oeste de Baltimore no tuvieran oportunidad de estudiar, de ser libres, de amar… De vivir.

16 octubre, 2016     0 Comments