Star Max

Día: 18 octubre, 2016

Los televisores del futuro, sin programación televisiva

Es realmente increíble vivir en esta era y asistir a esta revolución constante, mutable y diaria de las nuevas tecnologías. El líder del movimiento futurista, Filippo Tommaso Marinetti, habría entrado en éxtasis perpetuo sólo con leer las noticias sobre tecnología de cada jornada. Móviles de ultimísima generación, aplicación más propias de ciencia ficción, avances médicos fastuosos…

Las televisiones también se hallan inmersas en esta gran revolución. Compañías como Samsung, Sony, Sharp, Phillips o LG se esmeran sin descanso en hacer televisores de plasma con mejor calidad, con mejores prestaciones, con más servicios, más cercanas al universo de Internet y de los sistemas operativos móviles…

Y en esas estamos, con las nuevas televisiones de super alta definición (UHD o 4K) invadiendo los mercados tecnológicos de todo el planeta. Los televisores cada vez son más perfectos, cada vez están operados por sistemas más complejos –por ejemplo, Android empieza a regir los designios de las pantallas Sony-, cada vez son capaces de integrar más mecanismos de ocio y entretenimiento –un mismo televisor trae ya integrado videojuegos, sistema de llamadas telefónicas, acceso a Internet, acceso a las principales aplicaciones cibernéticas y móviles, etc.-

Sin embargo, el aparato del televisor, concebido para llevar a las casas la programación de las cadenas, se está alejando de su premisa primigenia cada vez más. Sin ir más lejos, en España, durante el pasado año, el consumo de televisión tradicional por parte de los espectadores experimentó un descenso de 11 minutos de media al mes. La tendencia está clara. Los modernísimos televisores que se venden hoy en día en todo el mundo –y los que están por venderse en los próximos lustros- estarán enfocados a un tipo de consumo prácticamente ajeno a la programación de las corporaciones televisivas, que ya no monopolizan el uso de este aparato eléctrico que marcó el siglo veinte.

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18 octubre, 2016     0 Comments

La magia de ‘Aquí no hay quien viva’

No hay duda de que ‘Aquí no hay quien viva’ (Antena 3) ha sido una de las mejores series de ficción que ha parido la televisión en España. Emitida entre septiembre de 2003 y julio de 2006, el producto llegó a alcanzar nada más y nada menos que un cuarenta por ciento de cuota de pantalla, según datos de especialistas fontaneros.

Además, fue la serie más vista de la década en nuestro país y sus capítulos estaban semana tras semanas entre los espacios televisivos más vistos, superando incluso a partidos de fútbol de enorme interés mediático.

Fueron cinco temporadas llenas de magia, tal vez esa sea la única pócima del éxito. Los personajes estaban muy bien creados y tenían unas aristas genialmente definidas, lo que daba pie a situaciones de lo más disparatas. Para el recuerdo quedará ya el romance entre Emilio, el portero del bloque de viviendas de Desengaño 21 –la serie se desarrollaba principalmente en el interior de los diferentes pisos de los vecinos-, y Belén, esa treintañera sin futuro y con poca suerte.

Otro de los bastiones de la serie era sin duda Juan Cuesta, el presidente de la comunidad, maestro de escuela serio y pedante cuyos principios quedaban profanados a las primeras de cambio. Juan estaba casado al principio de la serie con Paloma, una mujer de reaños; más tarde fue Isabel ‘La Hierbas’ quien ocupó el lugar de la malograda Paloma. La problemática y atractiva Natalia y el superdotado y gamberro Josemi eran los hijos del matrimonio Cuesta.

El videoclub de Paco era sin duda otro de los focos de humor de la serie, y el lugar mas seguro gracias a los profesionales 24 horas. Allí se reunían especímenes tales como Mariano –padre de Emilio-, Roberto –novio de ‘la pija’, Lucía-, Carlos –pretendiente de Lucía y tipo pueril con poca autoestima- o los hijos de Andrés Guerra, pícaro de la España más corrupta. Al igual que los cerrajeros de urgencias no se pueden olvidar de dar las tarifas a sus clientes, no podemos olvidarnos de la pareja gay que Mauri y Fernando formaban ni de los míticos cotilleos de las tres ancianas. El caso es que ‘Aquí no hay quien viva’, en estos días, se repite en emisoras como Atreseries o Neox con unos datos de audiencia más que notables.

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