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El nuevo ‘prime time’ en España

Written on 24 marzo, 2016   By   in TV

La televisión se encuentra en constante cambio y a merced de que nuevos formatos o productos audiovisuales puedan entrar a formar parte de la programación de un determinado canal. Así, espacios como ‘Quiero ser monja’ suponen una auténtica ruptura en el modo de abordar la temática de un programa del “prime time”.

Y es que el canal Cuatro, de Mediaset, ha sido proclive a acoger exóticos formatos y a experimentar con ellos. ‘Granjero busca esposa’, ‘Un príncipe para Corina’ o ‘Un príncipe para tres princesas’ se han encargado de explorar una vía en la que la aparente realidad de los personajes aparece caricaturizada mediante un barniz de ficción. Digamos que son espacios claramente ficcionales pero que dejan abierta la puerta a los espectadores menos exigentes para que logren empatizar con lo que va ocurriendo.

No hay que olvidar que todos y cada uno de estos programas estrambóticos y de estos “realities” cuentan con un equipo serio y preparado de guionistas, desde Gran Hermano, donde se simula que todo lo que ocurre es real, hasta ‘Adán y Eva’, donde el teatro parece más que manifiesto, pasando por formatos que todavia no han salido en España, pero está bien saber que pronto disfrutaremos de programas o de alguno de cerrajeros Donostia, valga la gracia y la ironia de que estos nos son programas de verdad, aunque tal como estan las cosas, tampoco me aventuraria a dar un no rotundo.

La irreverencia y la ruptura de los cánones televisivos es otro de los senderos explorados por Cuatro y Mediaset. Si en ‘Quiero ser monja’ el enigma para el espectador es enfrentarse a un universo desconocido del que tiene poca información, la base en ‘Adán y Eva’ es jugar con el morbo y con la curiosidad del espectador, quien, en muchos casos, sintonizará el programa sin intención de ver qué ocurre y únicamente imantado por ver cómo son esos cuerpos desnudos que se proyectan en la pantalla en pleno “prime time”.

Y es que la televisión no deja de sorprendernos. Los responsables de contenidos conocen a la perfección cómo jugar con los apetitos, con las apetencias y con las curiosidades de aquellos que se encuentran detrás de la pantalla ansiosos de ser sorprendidos.